22 enero, 2015

ALTO MEDIODÍA

ALTO MEDIODÍA

Javier Martínez Ramaciotti

Colección Bonzo - 06 -
64 páginas














De acuerdo a las leyes de la termodinámica, en el final de “Los hombres huecos” (1925), T. S. Eliot imagina que “Así es como el mundo acaba / No con una explosión sino con un gemido”. Ramacciotti entabla un explícito diálogo con este texto, y lo da vuelta: en el inicio mismo de su libro, todo comienza no con el estallido sino con un susurro animal. A partir de aquí se despliega un libro de enorme potencia, donde el texto es cuerpo, materia densa que engendra y pare, voz que entre el gemido y la canción de cuna se pregunta por el valor del propio lenguaje. En un poema repite insistente como una letanía: “yo no creo en la palabra / como se cree en algún tipo de divinidad / aspiro mínimamente a detenerme en las líneas…”
   En un mundo astillado donde lo que nace da alaridos en medio de un edificio abandonado, este libro pretende detenerse en aquellas líneas que permitan un mínimo recorrido, una topografía, el desmalezamiento de la tierra para que “las huellas / se impriman mejor y podamos seguirlas”. Quizá sea poco, pero es todo lo que tenemos. Sólo a partir de ese poco – afirma Ramacciotti – algo se puede volver firme: el vapor de una llovizna traza los ideogramas de un tiempo más acogedor.


Mario Ortiz





-***-

y es así como todo comienza
no con un estallido sino 
con un susurro llama a su mamá que desapareció
ni bien lo despachó de su estancia amniótica
no tiene palabras en la boca no tiene palabras
en la mente hay brasas apagadas que aún humean
el humo atrae perros que imaginan carne chamuscada
y encuentran un bebé 
durmiendo aúllan el grito del hambre y la sed que no se sacia.
así comienza todo 
no con un estallido sino 
con un susurro animal.

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