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22 enero, 2015

SANGRE

SANGRE

María Virginia Ventura

Colección narrativa - 46 -

90 páginas




Páginas sin escribir volviéndose rojas, cuerpos ensangrentados, una canción de los Rolling Stones, el insoportable latir de una gota incesante, una pareja intentando revivir pasiones, el deseo de terminar con todo, el desprecio de una madre, el dolor de una mujer abandonada y el despecho de un hombre no dejan de ser asuntos naturales.  Pero una creatura aterradora traída de los sueños, un reflejo que nos atormenta, una mujer y su aparente demencia, una realidad imposible de aceptar, el testimonio de un creyente, los vampiros (que no pueden faltar) y mensajes del más allá son asuntos sobrenaturales. Pero todos, naturales y sobrenaturales, estarán enlazados por la sangre. Sangre que se derrama, sangre que se bebe (o devora), sangre como símbolo de muerte. La muerte como el único evento sobrenatural que lo natural no puede negar.

LOS FEÍTOS

LOS FEÍTOS

Olivia Diab

Colección narrativa - 45 -

124 páginas













Los Feítos, algunos relatos breves, unas cuentas letras y otras pequeñeces, son los escritos que Olivia Diab seleccionó para su primera publicación en papel. Cuentos simples, cotidianos y con notas de humor que sumergen al lector en un mundo conocido y a la vez, fantástico.

PALP 2

Palp Número 2
Revista de géneros

Año 1 - Número 2

152 páginas

Textos de:
OSVALDO AGUIRRE
GUILLERMO BAWDEN
SEBASTIÁN PONS
FERNANDO MONTES DE OCA
IVÁN WIELIKOSIELEK
JUAN MANUEL CANDAL
LAURA PONCE
PABLO DOBRININ
JUAN MANUEL PORTA
JAVIER MATTIO




Ficciones y perspectivas

Sebastián Pons




Sólo podemos comprender, en realidad,el mundo que nosotros hacemos.Friedrich Nietzsche, La voluntad de poder






En la biografía ficticia Under the Hood, Hollis Mason (el primero en encarnar al héroe enmascarado “Búho Nocturno” según la magnífica novela gráfica Watchmen, de Alan Moore) nos confiesa que en su niñez, ante el conflicto que significó para él ese abismo que se abría entre las ideas de justicia de su abuelo y las manifestaciones diarias de la vida brutal y envilecida de las ciudades, buscó refugiarse en la moralidad predominante de la literatura pulp. Esos relatos y los cómics de superhéroes le ofrecieron un mundo de valores absolutos “…donde lo que es bueno nunca estaba bajo la menor sombra de duda y donde el mal inevitablemente sufría un castigo adecuado”. Hollis buscó en estas páginas aquello que le faltaba, una resolución a ciertas angustias que brotan atizadas por las miserias crecientes de gente real, una ética invulnerable a la ambigüedad. Y aunque, siendo personaje ficticio, luego se dio el lujo —o, también podemos decir, cometió el error— de llevar aquello a la práctica poniéndose una capucha y saliendo a enderezar entuertos, lo cierto es que sus lecturas le dieron a Hollis una mirada, un punto de vista, una perspectiva.
            Si pensamos, sin esforzarnos mucho, en inmensos como Philip K. Dick, en lo que Un mundo feliz, Fahrenheit 451 y 1984 nos legaron, en casos más cercanos como el fresco sobre la Argentina (¿y la Latinoamérica?) de los 90 desplegado por C. E. Feiling en una simple novela de terror, convendremos en que no son extrañas las relaciones de la literatura de género con las ideologías, la política, los sentidos del mundo, las filosofías y los idearios: todas modalidades o complejidades o variaciones de lo que contemporáneamente se ha vinculado con la idea de perspectiva. No es extraño que, sin haberse puesto de acuerdo sus autores, las cuatro novelas por entregas que se están publicando en revistapalp.wordpress.com ofrezcan tantas observaciones incisivas vinculadas de una u otra manera a problemáticas sociales. Tampoco lo es la aparición constante de publicaciones que van en ese sentido: la colección “Saqueos en Greiscol” de la editorial Clase Turista, las últimas policiales de un clásico como Ricardo Piglia, la producción full time de ficciones de género por parte de autores como Leonardo Oyola, la reciente invención Mano propia de Nicolás Saraintaris, o los numerosos proyectos —¡algunos en papel!— de corte folletinesco.
Los relatos de ficción son lectura de mundo y se ofrecen para otras lecturas posibles; manifiestan una crítica pero a la vez abren hacia críticas que se ubican (y retozan o se incomodan) más allá de ellos mismos. Como sucede con Hollis y sus lecturas pulp, nos dan bases, puntos de fuga —en sentido plástico—, elementos y/o modelos para nuestras construcciones, nuestras interpretaciones o las perspectivas desde las cuales configuramos nuestra vida para poder comprenderla. Porque de otra manera… quién sabe… de otra manera, ¿el caos, la deriva absoluta, un paseo espacial sin la Tierra como referencia, un sistema entretejido de engaños donde cada espía es un doble agente, la oscuridad inmensurable y en expansión de La casa de hojas de Danielewski, la mera vida sin intelecciones, sin nosotros, sin nadie que la llame “vida”?
            Hacia lo que suponemos es el final de su autobiografía (recordemos que se trata de fragmentos intercalados en la novela gráfica), Hollis Mason nos cuenta cómo había decidido pasar los últimos años de su vida: cuando todo el asunto de los héroes enmascarados se fue al diablo y un tremendo vacío comenzaba a amenazar su porvenir, habiendo llegado, previamente, a la conclusión de que nunca había sido tan feliz como cuando ayudaba a su padre a arreglar motores, el ex Búho Nocturno abre un taller de reparaciones de automóviles. Ese sería su final inmutable, el estado en que lo encontramos en el presente de la historia de Watchmen, una vida apacible tejida de días idénticos y con un pasado memorable para traer al recuerdo y al relato oral. Pero, lo sabemos, el mundo del cómic de Alan Moore (sus héroes, sus retorcidas ideas de libertad y justicia, sus dirigentes) no es el del maniqueísmo sencillo e inobjetable de las ficciones que agradaban a Hollis: como remate, su destino se torna funesto porque su pasado de héroe no había finalizado; su perspectiva, su mirada de moralidad historietil, se da vuelta y parece decirle, burlona: “nadie escapa, nada se simplifica o corrige; cuando se lee pulp, géneros, ficción extrovertida y muscular, el mundo no se desvanece, la gente no pierde tiniebla ni ambigüedad, la maldad no se esclarece; por el contrario, cuando se lee esta literatura, se abren más los ojos, la piel de la realidad se hace inmensa y se llena de imperfecciones, baches, páramos irregulares. La capucha o el antifaz, mi querido Hollis, no son velos, sino lupas.”

            En esta entrega, PALP se contamina de las artes oculares de la ficción: la dignidad carcelaria, las desventuras de una inteligencia artificial y la expiación de tiernas pulsiones, en las miradas de Osvaldo Aguirre, Javier Mattio y Juan Manuel Candal; las recónditas ignominias de lo pueblerino, el paulatino ascenso del deceso y los vecindarios de la crueldad entre especies, desde los puntos de vista de Iván Wielikosielek, Laura Ponce y Pablo Dobrinin; la encarnación convergente de la rebeldía, el mesianismo científico-militar, las peripecias de un fletero y las brutalidades de la experimentación, en las perspectivas de Sebastián Pons, Guillermo Bawden, Fernando Montes de Oca y Juan Manuel Porta. Hidrátense los ojos, lectores: no vaya a ser que tanta ilusión óptica los agarre lagañosos. 




BLISTER

BLISTER

Micaela Ruiz

Colección narrativa - 44 -

94 páginas













"Cada píldora contiene la cantidad justa de letras, palabras, onomatopeyas, signos, meditadas al azar, seccionadas o divididas en porciones individuales de tamaño pocket y cubiertas con un barniz azucarad o semiamargo, dependiendo el caso, para hacerlos más solventes en caso de ingestión por lectura o audición, indistintamente.

Contraindicaciones, precauciones y advertencias: ver prospecto adjunto.
Contenido: 40 comprimidos.

21 enero, 2015

NO TODO CIERRA

NO TODO CIERRA

Emiliano Salta

Colección narrativa - 43 -

72 páginas





Kiosqueros, naranjitas, chicos de la calle, porteros de edificio, jubilados, estudiantes, prostitutas: toda la fauna de las calles de Córdoba y su locura, su miseria y su belleza aparecen en los relatos de Emiliano Salto.
Construidos con una mezcla justa de simpleza y tragedia diaria, podemos reconocer en sus cuentos algunas de las pequeñas y, quizás, más importantes verdades que nos rodean a los habitantes de este ciudad, en donde el humor y la crueldad son moneda corriente.

20 enero, 2015

PRIMEROS PLANOS

PRIMEROS PLANOS

Carlos Rivero

Colección narrativa - 42 -

52 páginas













Los 40 microrrelatos que toman vida en Primeros Planos se dejan leer como un deshielo. Molécula a molécula, bloque a bloque, se desprenden y caen sobre el lector hasta calmarle la sed o simplemente ahogarlo. Ladrones de mandarinas, amor de andenes, espejos que nunca responden, buscavidas,  náufragos y genios, colectivos y días que nunca pasan, tocatimbres, mirones, herencias y traiciones, batallas y fusilamientos, cacerías, mujeres que  congelan el tiempo, hombres de espera que cuelan fideos, dietas que nunca empiezan, conforman el universo narrativo de Carlos Rivero, tenaz padre de familia, audaz ingeniero, sagaz tenista, y ahora -quién lo diría- locuaz escritor. Los invito a sumergirse en estas páginas, a ser la gota que rebalse el vaso…

Gabriel A. Riobó, marzo de 2014.

31 mayo, 2014

Un mundo oscuro


Un mundo oscuro

Victoria Mora


Colección narrativa - 41 -

78 páginas

Los textos de Victoria Mora conmueven por sus personajes solitarios y entrañables; por la precisión y belleza de las palabras que elige, por la contundencia medida con la que narra. Una niño que no quiere ensuciar con barro su único par de zapatos cuando va al colegio, o aquel otro que se pregunta por ese hermano que está en medio de una final de fútbol que nadie quiere interrumpir, son dos de los mejores ejemplos del mundo literario de Mora que merece ser leído.


Claudia Piñeiro

18 febrero, 2014

PALP

Palp Número 1
Revista de géneros

Año 1 - Número 1

160 páginas

Textos de:
ELVIO GANDOLFO
RAMIRO SANCHIZ

MARTIN CRISTAL
CESARY NOVEK
LUCIANO LAMBERTI
LEONARDO OYOLA
RODOLFO SANTULLO
DIEGO CORTÉS



De lo mollar al tuétano, ida y vuelta
Sebastián Pons

…comprendió que su sueño no había sido del todo suyo, sino en buena medida una compilación de leyendas mal interpretadas y películas de bajo presupuesto.
C. E. Feiling, El mal menor


Pulpa. La carne de la fruta. No el carozo, no lo que canta, no el alma al fin del cuerpo o un hálito de frutos rasgados en poder de los duendes. No la semilla, el germen, el mero signo de lo por-venir, la piedra angular; no el simiente —tampoco el cimiento— que estallará para que florezcan las grandes catedrales, los géneros mayores (narrativa, poesía, drama). La pulpa: lo sabroso, la mullida carnosidad donde se hunden los dientes, el jugo que salpica y chorrea.
La pulpa mollar, lo blando, lo fácil de digerir, la narrativa del lector fiel al policial, al terror, a la ficción científica, al fantástico, a la aventura. La pulpa, entonces, que cubre el carozo, las semillas, los gérmenes; los cobija, los acolchona, los protege. De esos embriones proceden las arquitecturas de la lengua; poéticas ancestrales, estilos cuasi eviternos y orfebrerías de palabras —de las que han brotado escuelas literarias— están en potencia en la propia semilla. Pero antes hay que roer y engullir la pulpa: por caso, la actual generación dominante y los nuevos clásicos de la literatura argentina se criaron leyendo historietas, leyendo a Chandler, leyendo a Dick; el propio Borges supo nutrirse de las seudo-épicas cercanas, de la aventura, de los llamados “géneros menores”, y Roberto Arlt es legatario del folletín. Incluso, sin cobardía ante el titán neblinoso de la historia, hundidos hasta la nuca en la genealogía, por ahí nos toparemos con el cervantino de la triste figura acodado sobre las historias de caballeros, tan de moda en una España de otro tiempo; y (sin movernos de época) también hallamos al propio Shakespeare, gran asimilador de relatitos populares o chusmeríos devenidos leyendas (como esos de naufragios que inspiraron La Tempestad). Así, frágil pero bien trenzada, resistente pero tierna, la pulpa ha envuelto y deleitado desde siempre, y ha empalagado y se ha descompuesto y ha debido regenerarse.
Porque también se trata de la pulpa medular, la arcana criatura de los tuétanos, la que habita el centro del carozo. Habitamos y somos habitados. Por eso, a las históricas tentativas de críticos y académicos, a la tajante opción todo (literatura, cine) es género o los géneros no existen —ya observada sabiamente por Elvio E. Gandolfo, uno de nuestros convidantes—, contestaremos todo es género y los géneros no existen. Como de ficción científica y fantasía se trata, como si a zambullirnos en la realidad nanométrica nos aprestáramos, las proposiciones no se excluyen mutuamente; más bien se irrumpen entre sí, se parasitan, y crecen, hongo del hongo del hongo, nutriendo/se y matando/se, liquidando/se y forjando/se, en un solo movimiento (que es muscular —como del miembro de un ser inabarcable— y, a un tiempo, se disgrega en su inútil esfuerzo tras la piel de las sombras).
Acordamos con Gandolfo en que “los géneros ‘menores’ cumplen un papel de refresco, de refuerzo de la literatura ‘mayor’”; pero entendemos (tenemos fe en ello) que es un camino de ida y vuelta, que las formas complejas y la estilización sumamente artística han enriquecido, a veces como tenia, otras como lluvia de fuego, a la ficción pulp.
La pulpa es el borde —en los confines de todo cosmos conocido e hipotéticamente en el más allá—. Es el borde exterior y el interior a la vez: delimita y une. “La ficción es una rama de la neurología”, escribió J. G. Ballard en el ensayito Notes from Nowhere, y, a la vez —en una consideración que recuerda la de la metafísica como rama de la literatura fantástica (Borges)—, una líneas más adelante sostiene lo contrario: “La neurología es una rama de la ficción: Los libretos de nervios y de vasos sanguíneos son las mitologías escritas del cerebro y el cuerpo”. Lo uno y lo otro, la lectura que se recluye y que abre en un mismo movimiento, ni sólo gran literatura ni sólo leve divertimento narrativo: eso es PALP.
Como un camarada temible o una mascota desbocada, PALP es el homenaje y el sarcasmo de aquella pulpa de papel que en las primeras revistas norteamericanas —las pulp fiction— protegía a una comunidad de lectores de género a la vez que los arrojaba al peligro de otra literatura. Ahí queremos estar, enlodados de pulpa, melifluos y gredosos, al límite, bordeando cualquiera de las manifestaciones posibles: interrogados por ese engendro externo que nos emergió al descuido; interrogando, a su vez, al bloque sofocante del aire exterior; interrogados, también, desde adentro por esa perturbación viviente que se ha aprovechado, para guarecerse, de las grutas hendidas en las partes deterioradas de nuestro cerebro. Pero interrogando al fin, de cualquier manera, con preguntas como las siguientes:
¿Cómo accionarían en la realidad sensible las miles de recónditas voces o el inmenso misterio que pudiera habitar el interior resplandeciente de un escritor? ¿Lo que se avecina en sueños es más temible que su émulo de la vigilia? ¿Qué sucede cuando, como un místico, se está en posesión de una verdad irrefutable y absoluta? ¿Cuánto cuesta el cariño hacia lo extraño? ¿La moral más violenta debe juzgar como entidad toda apariencia? ¿A qué sabe lo real para un incisivo profesional de lo aparente? ¿Qué podría emerger de un bosquecito lindero a la zona de asadores al costado de la Ruta 9? ¿Cuál es la velocidad de un síndrome en un entorno afectado por una apretada agenda criminal?

Interrogantes que convergen en PALP N° 1, y de cuyos rodeos, respuestas tentativas o hipótesis dislocadas se encargarán, respectivamente, Elvio Gandolfo, Martín Cristal, Rodolfo Santullo, Ramiro Sanchiz, Cezary Novek, Diego Cortés, Luciano Lamberti y Leonardo Oyola. Generosos convidantes de sabrosa pulpa. ¡Ay, lectores, como para no hundirle los dientes!

(texto editorial de Sebastián Pons)

La historia de la ciencia ficción uruguaya

La historia de la ciencia ficción uruguaya

Ramiro Sanchiz

Colección migrante - 07 -

132 páginas


Pocos escritores han desarrollado con tanta atención una ucronía. En cualquier parte del mundo. Ramiro Sanchiz mira y se refleja en ejemplos tan altos como pueden ser Philip K. Dick o Keith Roberts- y porqué no, en historietas tan emblemáticas como el "Watchmen" de Alan Moore y Dave Gibbons- para crear un Uruguay increíblemente similar al real, pero distinto. Un Uruguay dónde la dictadura fue diferente y, a partir de allí, cambió todo. Un Uruguay dónde las olas que generó un movimiento de escritores de Ciencia Ficción llegaron a alguna orilla. Un Uruguay que, quizá, conoció presencia extraterreste. Es esta su mejor novela y es la mejor primera colaboración que podía inaugurar una relación con Llanto de Mudo, una que espero, sea longeva.


Rodolfo Santullo
(texto de contratapa)

El Círculo de Aión

El Círculo de Aión

Luciano Molina


Colección narrativa - 40 -

124 páginas


El protagonista de esta historia es un joven médico que pretende seguir los designios de su padre en torno a un misterio: el Aión.  Arrastrado por la misma obsesión hacia un laberinto de intrigas y secretos enterrados en el alma oscura de Bariloche, se ve extraviado en un mundo precario y desconocido, un mundo cerrado, sin nombres ni fechas, en el que la moral se pone a prueba permanentemente. El encuentro con Silvina, una aristócrata aquejada por una enfermedad, será fundamental para darle un sentido a su búsqueda y su destino.
El círculo de Aión es un thriller ambientado en la Bariloche de la década del cincuenta que nos relata un amor imposible, cercado por el tiempo y la enfermedad.  El círculo mezcla elementos del relato de intriga, de la novela histórica y del género fantástico pero es, sobre todo, una trágica historia de amor cuyo eco se proyecta a través del tiempo. Con gran fuerza narrativa, el autor entrelaza tramas y enigmas en un inolvidable relato sobre los secretos del corazón y el determinismo de la vida, manteniendo la intriga hasta la última página.

(texto de contratapa)

Éramos una obra de arte

Éramos una obra de arte

Martín Post


Colección narrativa - 39 -

84 páginas


Un cocinero que usurpa una casona y se pone a construir en su patio una enorme pirámide con el cemento que roba de una obra en construcción, y que una vez al mes se hace pasar por un famoso abogado penalista, para conseguir ciertos favores de un grupo de mujeres desesperadas. Un escritor aislado del mundo literario que escribe una obra descomunal, única, pero que vive como un vagabundo, rodeado de cubículos de cartón que él mismo construyo: el “Cubículo Bukowski” en el baño, el “Cubículo Borges” en la biblioteca y así… Un cajero de Carrefour que roba plata de la caja registradora y que supone, por una fotografía autografiada por el mismo escritor, en su casa, que sus padres desaparecidos (en la última dictadura militar), pudieron ser amigos de Haroldo Conti. Un desempleado que anda por todos lados en una escuálida bicicleta con una moneda del Che Guevara soldada en el manubrio. Un inmigrante de algún país limítrofe que trabaja fritando papas y que, cada vez que viene el control del ministerio de trabajo, es escondido en diferentes lugares. Esos son los cuentos que integran este libro. Historias simples, directas, que desean una sola cosa, lector: tu complicidad.

(texto de contratapa)

En pocas líneas

En pocas líneas

Nelva Manera


Colección narrativa - 38 -

92 páginas













De la crónica al absurdo, del realismo íntimo a la
fantasía reveladora, Nelva Manera maneja el
relato breve con inteligencia y sabiduría.
Un puñado de magníficas fabulaciones.

 Perla Suez- Escritora 


*


LA ENVIDIA DE PENELOPE VIVE EN MEXICO

Esta historia que parece una historia traída de los pelos es una historia traída de los pelos. Me la contó en México la amiga  de mi amiga que me dijo que cuando era muy jovencita bordaba las sábanas para su ajuar con los delgados cabellos rubios miel de sus propios rizos.
Después de casi treinta años – por esas cosas del eterno retorno – la amiga de mi amiga sigue practicando el punto cruz, amorosamente, sobre la calva de su esposo, en un fileteado con matices entrecanos cuya perfección no pueden explicar ni los más notables especialistas en tratamientos capilares.

En la otra parte del mundo – en tanto- Penélope está pensando seriamente en retocar el mito y agregarle  un entretejido al pobre de Ulises que tras veinte años de odiseas varias volvió a Itaca bastante desmejorado.

20 octubre, 2013

Tobares

Tobares

Gonzalo Toledo

Colección migrante - 06 -

96 páginas


La búsqueda de eso que brille, perdida para siempre en el trabajo diario, monótono y muerto.

Los sueños de la elegancia, la pasión y la gloria, tapados de polvo entre las grandes obras del pasado.

Esas batallas míticas, barrio, sangre sudor, dando todo hasta el final. Todas olvidadas.

Sería tan fácil rendirse de una vez. Abandonar todo.

Pero no.

Todavía podemos salvar a Tobares.
(texto de contratapa)

Libro del Pozanjón y la ciudad de los muertos

Libro del Pozanjón y la ciudad de los muertos
Cuentos de terror, misterio y ansiedad
Iván Wielikosielek

Colección migrante - 05 -

180 páginas


Los chicos que se ahogan en el Pozanjón (la laguna del pueblo de Wielikosielek) con la regularidad de ancestrales ritos y ciertos episodios ocurridos en la ciudad de los muertos (el cementerio de una ciudad de la llanura) son las puntas de un pesado péndulo cuya masa no es otra que el alma del narrador. Su vaivén oscila entre la melancolía y la premonición; entre el pozo de agua maldito y la felicidad enterrada en panteones baratos; entre la inocencia que sana y el sexo que aniquila.

Pero en muchas de estas páginas los extremos del péndulo se toan. No con la delicadeza de aquella mujer que rozó el manto de Cristo para curarse, sino con la insidiosa caricia de La Peste; esa que entró al castillo del Rey Próspero con una máscara roja y, con un dulce beso, empezó a contagiar a los invitados.
(texto de contratapa)

llantodemudo 2

llantodemudo 2

Yamila Greco, Ricardo Roche, Amanda Oxidada, Gustavo Borga, Ramiro Sanchíz, Cesary Novek, Fernando Calvi, Diego Parés , Federico Reggiani, Lauri Fernández.

80 páginas

Publicada originalmente online, esta es la edición impresa de la revista llantodemudo 2, que contiene historietas, poesía y cuentos de autores de todo el país, editos e inéditos.

para descargar: click!

Llantodemudo 1

llantodemudo 1

Guillemo Bawden, Andrés Nieva, Jorge Rossi, Iván Wielikosielek, Diego Simone, Federico Reggiani, Lauri Fernández.

56 páginas

Publicada originalmente online, esta es la edición impresa de la revista llantodemudo 1, que contiene historietas, poesía y cuentos de autores de todo el país.

descargar de acá: click!

Cuentos perros

Cuentos perros

Jorge Rossi


Colección narrativa - 37 -

64 páginas


Los personajes de estos cuentos, muchos de ellos niños, todos desde alguna forma de periferia, viven su universo de relaciones con una lucidez  que no otorga tregua. Y esa lucidez, arbitraria, ingobernable, hace a la frágil materia que es el cuerpo de cada uno de ellos. Con derivaciones orgiásticas o paralizantes, pero siempre inapelables, Jorge Rossi, despliega diversas estrategias, géneros e intensidades para narrar la ferocidad de la inmediatez.

Sergio Gaiteri
(texto de contratapa)

Fondo Blanco

Fondo Blanco

Valentina Vidal


Colección narrativa - 36 -
56 páginas




Un hombre tocando el clarinete, solo, en un cuarto vacío, de pronto, sin que medie razón alguna, en mitad de una nota tira el clarinete por la ventana y detrás del clarinete se tira él. Los principios básicos del cuento estarían contenidos en esta descripción. No se mencionan las causas del acto y queda a criterio del lector el destino final del clarinetista:  puede ser la muerte, si es que se arrojó desde un décimo piso, o apenas unos moretones si es que saltó por una ventana ubicada en la planta baja. Esa ambigüedad y esa doble lectura, materia obligada en los buenos cuentos, es el sello que caracteriza a todos los que componen este libro.

Julio Cortázar solía decir que la realidad es porosa y que, a veces, por algunos poros entra lo fantástico. Valentina Vidal sabe muy bien de esa realidad y de esos poros: sus  narraciones se asemejan a aquellos sueños en donde todo parece lógico y verídico y de pronto, por la ventana menos pensada, salta lo fantástico. Es habilidad (virtud, debería escribir) de los buenos narradores hacer que lo imposible se haga posible, lograr que nos resulte natural  que un marido celoso se transforme en una pared para que, desde su nuevo estado de ladrillo y hormigón, espíe los pasos de la esposa. Será normal, por consiguiente, que un simple latido conduzca a una traición, como será natural que un ruidito no menos simple —toc-toc— convierta en criminal a un correcto inquilino o que una molesta piedra en el zapato conduzca a la muerte a otro inquilino, no menos correcto. Estos son apenas botones de muestra de lo que, con la habilidad de un artesano y la astucia de un mago, ofrece Valentina Vidal en sus cuentos: piezas inquietantes, perturbadoras, difíciles de olvidar.

Vicente Batista
(texto de contratapa) 


El tendedero de atrás

El tendedero de atrás

Fabián Clementi

Colección narrativa - 34 -
48 páginas


En el puñado de historias de El tendedero de atrás, la violencia, el desarraigo, el crimen y la explotación se funden en busca de la psiquis de una época. En la historia de nuestro país, hay un antes y un después del golpe del 76: una clase social es potenciada por un plan macabro que termina de consolidarse en los 90. No hay narraciones que escapen a la época, y este es el caso de este libro. Mediante el relato breve, el autor intenta atrapar las partículas disueltas que dejaron tantas “hecatombes”, tanta “lluvia” del norte que vino a vaciar corazones nobles, y así encontrar en la palabra, la denuncia, el tono capaz de llegar a la conciencia.

Con una prosa precisa, económica, con rasgos reconocibles de los norteamericanos, Clementi hace su debut en el cuento mezclando un artificio que hace pensar en los nuevos narradores, pero con el corte clásico. Autos “tuneados” que aceleran en la noche, el sueño del coche nuevo, la entrega de una adolescente por competir en el tenis, los viajes en familia al caribe, una empleada que se accidenta en el trabajo, un hombre que se impacta  por otro hombre. El chisme, la crónica y la belleza se presentan nuevamente no sin otra intención que conmover a lectores que no perdieron la esperanza de ser golpeados otra vez por ese cross sagrado que consiguió tantos despertares.
(texto de contratapa)

Las alas sucias del tenis

Las alas sucias del tenis

Fabian Clementi

Colección narrativa - 35 -
56 páginas

Este libro narra una caída, y por lo tanto es la ineludible descripción de un descenso a los infiernos. Pero no se trata aquí de los círculos subterráneos del Dante. Por el contrario, los trabajos y los días de “Las alas sucias del tenis” transcurren al aire libre, en una fabulosa primavera europea y entre modestos torneos en polvo de ladrillo. Y allí, en esa escenografía de road movie depresiva con fondo naranja que va de Munich a Ebersberg y de París a Tarbes, un joven tenista venido del interior de Córdoba intentará algo más que lograr puntos ATP para su ranking personal: su cruzada más importante será existencial y social. Pero en vez de una espada templaria, el destino le ha puesto en sus manos una raqueta. Y con ella buscará ganar el dinero que su familia no le pudo dar, el amor de una novia pueblerina que tambalea y ese escurridizo prestigio que sólo consiguen los que triunfan en el extranjero. Pero algo se está quebrando o quizás ya se ha quebrado para siempre en el alma y en el tenis de Francisco, el alter ego del autor. Y los campeonatos que alguna vez soñó jugar se convierten en una pesadilla; una dolorosa procesión por la cual desfilan ex “top cien” en decadencia, indolentes deportistas europeos y desesperados singlistas sudamericanos que, si no pueden ganar partidos, buscarán robarse las zapatillas de los raqueteros visitantes.
Escrita en un registro despojado y sencillo, la belleza de este libro radica en la sobriedad de su prosa y en la honestidad brutal de su confesión; en el intento autobiográfico de Fabián por describir uno de los tantos infiernos que no pertenecen a ninguna divina comedia pero que producen las mismas caídas del alma que “la selva oscura”.
La novela, además, tiene un plus: está dirigida a quienes en el deporte y en la vida no soportan otro resultado que el triunfo. Y muy especialmente a las “máquinas engrasadas para ganar”, esas poquísimas que, tras el punto de quiebre, terminan siendo poetas o novelistas.


Iván Wielikosielek
(texto de contratapa)